Los conservadores británicos y el Partido Unionista Democrático llegan a un acuerdo

Bandera del Reino Unido

REUTERS Phil NobleEspaña augura una negociación del Brexit"más complicada tras las elecciones británicas

La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, logró un principio de acuerdo con los unionistas norirlandeses para gobernar en minoría, entre presiones de su partido que amenazan su liderazgo e hicieron caer a dos de sus colaboradores más cercanos.

El primero en pedir su dimisión ha sido el líder laborista, quien dijo en la noche electoral que May perdió el mandato que esperaba obtener en las elecciones anticipadas que convocó en abril y le exigió que "se vaya" para dejar paso a otro Gobierno.

La "premier" -que consiguió 318 escaños, ocho menos de los 326 necesarios para llegar a la mayoría absoluta- aseguró que su Gobierno aportará "certeza" en un momento "crítico" para el Reino Unido a diez días del comienzo de las negociaciones del "brexit".

Tras esto, May ha conservado a los pesos pesados de su ejecutivo: Philip Hammond (Finanzas), Boris Johnson (Exteriores), David Davis (Brexit), Amber Rudd (Interior) y Michael Fallon (Defensa).

Antes de apoyar a May de forma pública, Davidson, que se va a casar con una mujer, pidió a la jefa de Gobierno plenas garantías de que un pacto con los protestantes norirlandeses no pondrá en peligro los derechos adquiridos por los homosexuales en el Reino Unido, una garantía que según ella ha recibido.

El nuevo Parlamento se instalará el martes, antes de la ceremonia de apertura solemne el 19 de junio, día en que está previsto que se inicien las negociaciones del Brexit.

La propia primera ministra reconoció que adelantaba las elecciones después de varios enfrentamientos con miembros de su gabinete y varios parlamentarios sobre su postura en el "brexit".

Las disensiones en el seno del partido conservador, dividido entre los "Brexiteers" puros y duros, y un sector más eurófilo y temeroso de las consecuencias de una salida de la UE, pueden dificultar aún más la situación para May.

La dependencia del DUP plantea interrogantes, como el de la neutralidad del gobierno británico en Irlanda del Norte, región siempre sometida a fuertes tensiones, 30 años después del final del conflicto.

Ambas colectividades difieren también en temas valóricos, como el matrimonio homosexual y el aborto.

El medio señala que una alianza de Theresa May, líder de los conservadores, con el DUP podría ser inestable y poco duradera para mantenerse vivos en el Parlamento.

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