Sindicatos oficialistas cubanos rechazan las 'agresivas palabras' de Trump

El periodista y escritor cubano Carlos Alberto Montaner saludó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, busque "endurecer la política de Barack Obama con relación a Cuba".

El gobernante retó a Cuba 'a acudir a la mesa (negociadora) con un nuevo acuerdo que esté en el mejor interés tanto de su pueblo como' del estadounidense, y dio por 'cancelado' el marco acordado entre Obama y Raúl Castro para normalizar las relaciones bilaterales.

Los vínculos diplomáticos y la embajada en La Habana continuarán; los vuelos comerciales entre Estados Unidos y Cuba seguirán -aunque será menos sencillo viajar para los estadounidenses-; Cuba permanecerá fuera de la lista de países que patrocinan el terrorismo, y tampoco se reinstaurará la política de "pies secos, pies mojados" para los cubanos que lograban llegar al país, a la que Obama puso fin.

En este sentido, La Habana denuncia que las acciones anunciadas por la Casa Blanca solo pretenden privar de ingresos al país y aplicar "métodos coercitivos del pasado" que recrudecen el bloqueo que pesa sobre la isla desde 1962.

"Se restringe aún más el derecho de los ciudadanos estadounidenses de visitar nuestro país, ya limitado por la obligación de usar licencias discriminatorias", criticó el gobierno cubano.

La declaración cubana opina que el presidente estadounidense ha estado otra vez "mal asesorado", al tomar decisiones que favorecen los intereses políticos de una "minoría extremista" de origen cubano residente en el estado de Florida, que por "motivaciones mezquinas no desiste de su pretensión de castigar a Cuba y a su pueblo".

Cuba, que sigue reprimiendo a los opositores, responde a Washington que "el pueblo cubano disfruta de derechos y libertades fundamentales" y afirma que Estados Unidos "no está en condiciones de darnos lecciones". Con sus modestos recursos, Cuba ha contribuido también a la mejoría de los derechos humanos en muchos lugares del mundo, a pesar de las limitaciones que le impone su condición de país bloqueado.

"Cualquier estrategia dirigida a cambiar el sistema político, económico y social en Cuba, ya sea la que pretenda lograrlo a través de presiones e imposiciones, o empleando métodos más sutiles, estará condenada al fracaso", afirmó el Gobierno.

"Estamos de acuerdo, nos parece positivo que al menos se levanten voces condenando la represión en Cuba", dijo y culpó al presidente Raúl Castro de ser "el principal responsable de que esta nueva administración de este nuevo giro".

Y aunque reiteró la "voluntad de Cuba de continuar con EU el diálogo respetuoso", descartó que esto implique concesiones políticas.

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