RU impone ultimátum a Rusia para explicar caso de exespía

Theresa May, primer ministro de Reino Unido, dio un ultimátum de 36 horas a Rusia para que explique de forma convincente lo sucedido en el ataque con gas nervioso al exespía ruso Serguéi Skripal y su hija Yulia.

"Los dos líderes acordaron la necesidad de consecuencias", agregó la nota, "para aquellos que usan estas atroces armas en flagrante violación de las normas internacionales".

Las agencias de seguridad británicas creen que Skripal, de 66 años, y su hija, de 33, ambos en estado crítico, fueron expuestos a un agente nervioso de naturaleza militar antes de caer inconscientes el pasado 4 de marzo en Salisbury, en el sur de Inglaterra.

Con base en eso, así como al historial de "asesinatos patrocinados" por Moscú y "la visión de Rusia sobre algunos desertores como blancos legítimos de asesinatos", Londres ha concluido que "es altamente probable" que el Kremlin esté detrás del ataque.

Además, la primera ministra informó que Reino Unido llamó a consultas al embajador ruso en Londres para demandar una explicación por la presencia de la sustancia, también prometió discutir con el Parlamento una potencial medida contra Rusia si no se aclaran los hechos.

El presidente estadounidense Donald Trump, que acababa de cesar al secretario de Estado Rex Tillerson, no discrepó este miércoles de lo expresado por el dirigente destituido y aceptó la autoría rusa.

La sustancia utilizada en el ataque fue identificada por los expertos del laboratorio británico Porton Down como parte de los agentes nerviosos conocidos como Novichok.

'Es una auténtica tortura, es imposible de imaginar. El horror es inimaginable', explicó al diario británico Daily Mail sobre este gas que paraliza e impide respirar antes de matar.

Fue una respuesta tildada de tibia por muchos y citada ahora como uno de los factores que explicarían que Rusia se hubiera animado a intentar de nuevo asesinar a un exagente, en este caso uno condenado por alta traición por vender secretos a Londres y canjeado con Occidente en 2010 a cambio de unos espías rusos detenidos en Estados Unidos.

Entonces la respuesta se limitó a la expulsión de varios diplomáticos, la congelación de unos pocos bienes y la suspensión de la cooperación en inteligencia. Ahora se encuentra consciente, en estado grave pero estable.

Se da la circunstancia de que May era ministra de Interior cuando se produjo el asesinato en Londres de Alexander Litvinenko, en 2006, un crimen con una sustancia radioactiva (polonio-210) cometido con el consentimiento de Putin, según las conclusiones de la investigación oficial.

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