Gobierno nicaragüense condicionó el diálogo, denuncia rector de universidad

Daniel Ortega y su esposa Rosa Murillo son presidente y vicepresidenta respectivamente

Daniel Ortega y su esposa Rosa Murillo son presidente y vicepresidenta respectivamente. | Fuente EFE

El clero, que mediará en el diálogo, fijó la fecha luego de que Ortega autorizara el ingreso de una misión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para analizar la situación tras las protestas iniciadas el 18 de abril, que dejan al menos 53 muertos, más de 400 heridos, unos 60 desaparecidos, decenas de negocios y casas incendiadas y saqueadas y denuncias de detenciones ilegales.

"Tengo todas mis esperanzas en los resultados que puedan conseguir los obispos en un diálogo" antes de que el país entre a una "espantosa" ola de violencia, agregó Caldera.

Con casi 70 muertos por la represión policial y paramilitar tras 29 días de violencia política, estudiantes, trabajadores y empresarios nicaragüenses acudirán hoy en Managua a un diálogo con el gobierno de Nicaragua para estrechar el cerco sobre el presidente, Daniel Ortega, y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, en una "mesa de rendición" para exigir que abandonen el poder y reabrir la vía de la democratización interna.

Por el lado del gobierno, la vicepresidenta anunció este martes que el presidente Daniel Ortega estará el miércoles en la instalación de la mesa de conversaciones, a la que definió como un "evento histórico que con toda seguridad va a trabajar por la paz decididamente en nuestro país".

Matagalpa registraba los peores ataques contra manifestantes ayer y al cierre de esta edición al promediar la tarde se registraban al menos 35 heridos y 10 detenidos, según Germán Herrera de la Asociación Nicaragüense de Derechos Humanos (ANPDH).

"Conscientes de la gravedad de la situación que vivimos en el país, y aún cuando las circunstancias para dicho diálogo no son las más idóneas, anunciamos el inicio del mismo para este miércoles 16 de mayo", afirmó a la prensa el presidente del CEN, cardenal Leopoldo Brenes.

Las otras peticiones de los obispos, indicadas en la misiva, para intermediar en el diálogo eran: desarmar a supuestos grupos paramilitares, no usar a la policía para ninguna acción represiva y "detener todo tipo de represión contra grupos civiles que protestan pacíficamente".

También pedían asegurar la integridad física de los estudiantes universitarios, de los diversos miembros que conformarían la mesa de diálogo y de todos los ciudadanos.

En el diálogo nacional de Nicaragua, los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua participarán como mediadores y testigos.

Quienes acuden al diálogo ven la participación de la iglesia como un garante del diálogo.

La Iglesia católica actuará en este diálogo como mediadora y testigo. "Es doloroso lo que está pasando, no debería haber sucedido esto (...) nosotros estamos preocupados porque el hombre (el presidente Daniel Ortega) habla de diálogo, pero no existen las condiciones", comentó.

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