Menor golpea a su padre por quitarle videojuego; la mandan a rehabilitación

Una niña de 9 años en rehabilitación después de volverse adicta a Fornite

Imagen de una niña jugando a un videojuego

La menor empezó a jugar en enero cuando sus padres le regalaron la consola pero no fue hasta marzo que empezó a mostrar los primeros síntomas de su obsesión. Una profesora pidió una tutoría con sus progenitores después de que la pequeña se hubiese quedado dormida en clase en dos ocasiones.

Los padres recuerdan que al preguntar a su hija, "se volvió inusualmente contestona y agresiva", pero lo achacaron a las hormonas.

La madre descubrió que su hija se gastaba cada mes unas 50 libras con su tarjeta de crédito en pagos a Microsoft para mejorar su personaje en el juego. Descubrieron que su hija estaba pagando extras en el juego. Fue entonces cuando le confiscaron la consola y le limitaron las horas de juego, a una hora de lunes a viernes y dos durante los fines de semana.

Pocos días más tarde se dieron cuenta de la gravedad del asunto: "Mi esposo vio su luz encendida por la noche y la encontró sentada sobre un cojín empapado de orina jugando a Fortnite". "Encontré que su trasero estaba en carne viva".

Su adicción por el juego era tanta que ni siquiera se levantaba de su lugar para ir al baño, porque no podía alejarse de la pantalla e, incluso, se derramaba vasos de agua en la cara para no dormirse.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), que a partir de este mes tratará la adicción a videojuegos como un trastorno, describe esta condición como un patrón de comportamiento según el cual el juego "prevalece frente a otros intereses vitales, con un deterioro significativo en el ámbito familiar, social, educacional y personal".

En ese momento, la niña confesó que había estado jugando todas las noches en secreto, durante dos meses, cuando sus padres se iban a dormir.

El juego ya fue descargado más de 45 millones de veces desde que se estrenó, en julio del año pasado.

La madre de la niña relató: "No teníamos idea, cuando la dejábamos jugar, de la naturaleza adictiva o el impacto que podría tener en su salud mental". "Este es un problema serio que está destruyendo la vida de nuestra hijita y alguien debe avanzar y prohibirlo antes de que se convierta en una epidemia", señaló la mujer. Además, reveló que había jugado hasta diez horas continuas y que había días en que cerraba los ojos hasta las cinco de la mañana.

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