Líder de Iglesia Católica de Pensilvania promete acabar con abusos

Líder de Iglesia Católica de Pensilvania promete acabar con abusos

Líder de Iglesia Católica de Pensilvania promete acabar con abusos

- La Santa Sede calificó hoy de "criminales" los abusos de sacerdotes a menores descritos en un informe de la Corte Suprema del estado de Pensilvania (EEUU) y consideró que "debería haber asunción de responsabilidad" de los abusadores y de quienes "permitieron que se produjeran".

Expresando "vergüenza y dolor", pero a la vez exigiendo que esos "abusos criminales y moralmente reprobables" no queden en el olvido y sean castigados, este jueves se pronunció la Santa Sede respecto a la investigación adelantada tras las denuncias de abusos sexuales perpetrados por más de 300 curas en Pensilvania (Estados Unidos) por más de siete décadas.

"Las víctimas deben saber que el sumo pontífice está de su parte".

Enfatizó que la Santa Sede "condena inequívocamente el abuso sexual de menores", y subrayó a quienes sufren que son "la prioridad" de la Iglesia, que "quiere escucharlos para erradicar este trágico horror que destruye la vida de los inocentes".

"La Santa Sede empuja a estar en constante reforma y vigilancia en todos los niveles de la Iglesia Católica, para garantizar la protección de los menores y de los adultos vulnerables".

La llamada "Carta de Dallas", aprobada por los obispos católicos estadounidenses en 2002 tras el estallido del escándalo de abuso sexual de menores por parte de sacerdotes en Boston, fue un avance para intentar disciplinar a los abusadores.

El comunicado no se refirió, sin embargo, a la denuncia del gran jurado de que el Vaticano, al igual que altos cargos de la Iglesia de Pensilvania, participaron en "un encubrimiento sistemático" de los abusos durante las casi 70 años que cubre la investigación. "Estos hechos han traicionado la confianza y han robado a las víctimas su dignidad y su fe", asegura el comunicado.

En la declaración, también se señala que "la mayor parte del informe se refiere a abusos cometidos antes de los primeros años 2000".

El Santo Padre comprende bien cuánto pueden sacudir la fe y el ánimo de los creyentes estos crímenes, y reitera el llamamiento a hacer todos los esfuerzos posibles para crear un ambiente seguro para los menores y los adultos vulnerables en la Iglesia y en toda la sociedad.

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