Algunos empleados del presidente Trump son o fueron inmigrantes indocumentados: NYTimes

Trump abrió este club de golf en 2004 y ha pasado muchos días allí desde que tomó posesión

Trump abrió este club de golf en 2004 y ha pasado muchos días allí desde que tomó posesión

"Nunca imaginé, como una inmigrante del campo guatemalteco, que vería a tanta gente importante de cerca", ha indicado al citado diario Morales, que limpiaba la villa del presidente mientras éste veía la televisión no muy lejos, o figuraba en segundo plano cuando se reunía con su jefe de gabinete, John Kelly.

Y, sin embargo, ella declaró no ser la única trabajadora en el club que estaba sin documentos en el país.

Morales contó su historia al diario por consejo de su abogado, ya que sabe que pronto podría ser despedida y hasta deportada.

"Estamos cansados del abuso, los insultos, de la manera en que habla de nosotros cuando sabe que estamos aquí ayudándolo a hacer dinero", dijo al Times. "Sudamos para satisfacer cada una de sus necesidades, y nos tiene que someter a estas humillaciones", añade.

"Yo me pregunto, ¿es posible que este señor piense que tenemos papeles?"

Sandra Díaz, de Costa Rica, señala que ella también estaba indocumentada cuando entró a trabajar en el Club Trump entre 2010 y 2013.

The New York Times señaló que no hay evidencia de que los ejecutivos de la Organización Trump o Trump supieran del estado migratorio de las dos mujeres. Las trabajadoras aseguraron que estos les ayudaron a tomar medidas para evitar ser detectadas y conservar sus empleos.

Morales, que gana 13 dólares la hora, dijo que los empleados estaban crecientemente molestos por la retórica negativa de Trump sobre los inmigrantes hispanos y dijo que un supervisor los trataba de "inmigrantes ilegales estúpidos".

En 2004 fue abierto el Trump National Golf Club en Bedminster, cuya membresía inicial es de 100.000 dólares, luego que el actual presidente de EE.UU. adquiriera en 2002 un terreno de 203.962 hectáreas. Cuenta que esta ropa tiene que ser lavada con un detergente especial y en una lavadora aparte, debido a la "meticulosidad del presidente".

"No tenemos un solo inmigrante ilegal en el trabajo", dijo Trump en ese momento.

Otra mujer, Sandra Díaz, confesó que estuvo un lapso sin documentos y trabajando en el exclusivo club, aunque ahora tiene estatus regular.

Diaz recordó que en 2012 Trump se enojó porque una de sus camisas de golf, supuestamente limpia, tenía manchas naranjas en el cuello, que la mucama atribuyó a su maquillaje.

La Casa Blanca se negó a comentar la información, pero el grupo empresarial de Trump sí respondió al Times que "si un empleado envió documentación falsa en un intento de evadir la ley, será despedido de inmediato".

Tras una primera estancia en California, se mudó a New Jersey, donde en 2013 conseguiría un puesto como limpiadora en el club de golf del empresario, un empleo que sigue desempeñando a día de hoy, aunque es consciente de que la revelación de esta historia puede suponer su despido.

Durante su campaña presidencial en 2016, Trump alardeó no tener ningún inmigrante indocumentado en su nómina.

Además, en 2017, ya como presidente, reforzó las condiciones para poder emitir un visado para los trabajadores extranjeros, con el fin de potenciar la contratación local. Ella asegura que presentó documentos de identidad falsos. Según el Times, Morales ha solicitado protección bajo las leyes de asilo y está explorando una demanda que reclama abuso y discriminación en el lugar de trabajo.

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